jueves, 26 de noviembre de 2009

EL ABORTO: ¿PROBLEMA SIN SOLUCIÓN?

En los últimos tiempos, la realización de un aborto se ha convertido en algo cotidiano, donde lamentablemente las principales protagonistas son adolescentes de 12 a 16 años de edad, como también los hay mujeres de 18 a 24 años, que recurren a un aborto por uno u otro motivo, como por miedo al que dirán, falta de recursos económicos, madres solteras, entre otros; obteniendo como resultado un sin numero de muertes de inocentes que son empujadas hacia estas decisiones por personas inescrupulosas que no miden las consecuencias negativas que se pueden suscitar en el momento o a futuro.

El pasado Jueves 19 de noviembre, en las instalaciones del Hospital Regional de Loreto “Felipe Arriola Iglesias”, cama 21 del tercer piso, nos encontramos con un caso de los muchos que a diario se presentan en los establecimientos de salud, llámense postas, centros de salud u hospitales. Una adolescente de iniciales S.M.C de 16 años de edad, domiciliada en la calle 16 de Julio # 454 distrito de Belén; quien tenía 31 semanas de gestación, es decir, siete meses de embarazo, por miedo a las represalias de la madre recurrió a sus amigas del colegio contándoles su problema, y ellas la encaminaron a la práctica de un aborto bajo el método del uso de la pastilla citotex, resultando negativo en su intento, ya que la madre de la menor fue quien la auxilió en el preciso momento en que estaba retorciéndose de dolor, siendo conducida al citado hospital para salvar su vida y la del pequeño inocente que llevaba en el vientre.

Según el reporte del Hospital Apoyo Iquitos “Cesar Gararay García” -de la Unidad de Estadística e Informática de la Producción de Servicios Intermedios y Finales del 2007- se registraron entre los meses de enero a diciembre del mencionado año un aproximado de 600% de abortos atendidos, partos eutócicos 3870%, partos distócicos 1057%, legrado uterino 59%, ente otros.

El Análisis del Proyecto de Ley sobre la Despenalización del Aborto presentado por la Decana del Colegio Regional de Obstetras, María Luisa Vigil Alvarado -el pasado fin de semana en las instalaciones de la Universidad Científica del Perú- con la finalidad de informar y sensibilizar a todas personas relacionadas en el rubro, indica que existen abortos en un 95% que se dan en condiciones de riesgo en países en desarrollo, donde mujeres de todas la edades recurren al aborto, tanto casadas, con pareja, solteras, con hijos o sin hijos. Estimando que en el mundo existen 211 millones de embarazos por año, aproximadamente 87 millones de ellos son no planeados, de los 87 millones de embarazos no planeados, se producen aproximadamente 46 millones de abortos inducidos cada año en todo el mundo, de esos 46 millones, 19 millones son abortos practicados en condiciones inseguras. En el mundo hay aproximadamente medio millón de muertes maternas cada año y el aborto inseguro representa el 13% de ese total. El porcentaje de muerte por complicaciones del aborto inseguro en América Latina y el Caribe es de 17 %, en Sudamérica es 24 % y en Perú es el 28%. En cuanto a la edad de mujeres hospitalizadas por aborto incompleto, la mayor parte son jóvenes, del 24.6% son de 14 a 19 años de edad, el 26.3% son de 20 a 24; el 20.2% son de 25 a 29, el 14% son de 30 a 34, el 10.5% son de 35 a 39 y el 4.4% son de 40 a 46.

El siguiente camino debería ser la reglamentación para ser incorporado dentro del sistema de salud nacional, como un servicio médico más que el estado debe brindar, ya que en la actualidad, el aborto terapéutico se encuentra despenalizado, pero muy pocos lo quieren brindar, sobre todo por la sanción social. Con la aprobación a nivel de comisión del aborto eugenésico, que es cuando ocurre el caso de que el feto presenta malformaciones que lo llevarían a la muerte segura al momento de nacer o durante el embarazo, o cuando la mujer haya sido violada, se abre la puerta a que miles de mujeres puedan acceder a buenos servicios y a una atención de salud de calidad, por parte del estado.

Cual es la actitud que debemos asumir las mujeres?

A todo lo mencionado, busco e intento que todas las mujeres tomen conciencia del riesgo al que se exponen sus vidas al practicarse un aborto, donde no solo es la muerte de un bebe que va a quedar grabado en sus conciencias, sino también en como puede afectar el organismo de la propia madre tanto física como psicológicamente.

En este sentido debemos tener clara la idea de lo que significa un aborto, el cual clínicamente es conocido como la interrupción dolosa del proceso fisiológico del embarazo causando la muerte del producto de la concepción o feto dentro o fuera del claustro materno, viable o no.

Se entiende por delito de aborto, aquel cometido de manera intencional, y que provoca la interrupción del embarazo, causando la muerte del embrión o feto en el claustro de la madre o logrando su expulsión.

Para la ejecución de un aborto, existen diferentes formas: el 95% lo hacen por el Aborto por Succión o Aspiración, que se realiza entre la sexta y la doceava semana de gestación, el cual consiste en la introducción de un tubo, a través de la cerviz, que es la entrada del útero, desde donde un potente aspirador destroza el cuerpo del bebé y es extraído, para luego cortar en pedazos la placenta separándola de las paredes del útero y por consiguiente extraerlo. La Dilatación y Curetaje (D y C), es un método mas riesgoso para la mujeres, ya que el bebé es destrozado con un afilado cuchillo curvo, llamado “cureta” dentro del vientre materno, pudiendo causarle cortes e infecciones en el útero; que para seguridad de que la extracción haya sido completada cuidadosamente, el abortero debe juntar todas las partes del cuerpo y así prevenir posibles infecciones. Es utilizado a finales del primer trimestre o principios del segundo, es decir, cuando el bebé ya es demasiado grande para ser extraído por succión.

El Aborto por Histerotomía u Operación Cesárea, tiene frecuentes y mayores complicaciones en la madre; este método se realiza durante los últimos tres meses del embarazo, consiste en ejecutar una cesárea, no con el objeto de salvar al bebé por nacer, sino para dejarlo morir o para matarlo directamente. Y finalmente, el Aborto de Nacimiento Parcial, se desarrolla guiándose por la ecografía, el abortero sujeta la pierna del bebé con un “fórceps” para ser sacada hacia fuera, extrayéndolo por el canal genital todo el cuerpo del bebe, excepto la cabeza; en este paso, para poder continuar con la realización del aborto, el especialista clava unas tijeras en la región occipital del bebé para abrirlas y agrandar el agujero, por donde se introduce un catéter, a través del cual vacía el cerebro por succión; finalizando con la extracción de la cabeza por el útero.

Como verán, todo procedimiento es atroz, y lo he descrito a propósito para que tomen conciencia de esta carnicería que se comete con un ser indefenso y tambien con nuestro cuerpo, pues no todo termina con la expulsión de ese pequeño ser, sino que luego vienen las consecuencias, funestas para la mujer sometida a esta práctica del aborto. Entonces, hay que pensar mucho antes de proceder a acabar con una vida inocente.

Como principal y fatal consecuencia, la Muerte que se inicia con una fuerte hemorragia, infección y embolia; el Cáncer de Mama, que redobla su posibilidad de contraer ello con la realización de un aborto, incluso se incrementa aún más con dos o mas abortos; el Cáncer de Ovarios, Hígado y Cervical (Cuello Uterino), ocurre lo mismo que el cáncer de mama, aumenta su posibilidad en 2.3 de contraerlo, en comparación con las mujeres que no han abortado, y las mujeres con dos o más abortos encaran un riesgo relativo de 4.92, esto sucede por los cambios hormonales que acompañan al embarazo, mas aún en la interrupción del proceso de desarrollo del feto.

Existe un 2 o 3% de pacientes de aborto que sufren la perforación del útero; de las cuales, la mayoría de estas lesiones quedan sin ser diagnosticadas, mucho menos sin ser tratadas; a no ser que realice una visualización mediante laparoscopia, este examen resulta ser útil cuando se inicia un proceso judicial por negligencia en la práctica del aborto. El riesgo de una perforación uterina, se incrementa para las mujeres que ya han tenido hijos y para las que reciben anestesia general durante la realización del aborto, causando complicaciones graves en ulteriores embarazos y eventualmente puede acarrear problemas que requieran una histerectomía, lo que de por sí puede conllevar diversas complicaciones adicionales y lesiones que incluyen la osteoporosis. Los Desgarros Cervicales (cuello del útero), son las laceraciones de menor envergadura o micro-fracturas, que normalmente no son tratadas, que a la larga perjudican la función reproductiva de la mujer. A todo esto, se incrementa el riesgo de un parto prematuro, complicaciones en el parto y desarrollo anormal de la placenta en posteriores embarazos, que conlleva a obtener Recién Nacidos Discapacitados.

El aborto practicado incrementa el riesgo de una Placenta Previa en futuros embarazos, ya que pone en peligro la vida de la madre, como de su embarazo deseado, provocándole malformación fetal muerte peri natal y efusión excesiva de sangre durante el parto. El Embarazo Ectópico amenaza contra la vida o conllevan a un descenso en la fertilidad. La Endometritis representa un riesgo post-aborto para todas las mujeres, pero en especial para las adolescentes, las cuales tienen una probabilidad 2.5 veces mayor de contraer endometritis después de un aborto que las mujeres con edades entre 20 y 29 años. Asimismo, existen riesgos añadidos para las mujeres con múltiples abortos ya que contraen un riesgo mucho mayor de sufrir tales complicaciones mencionadas, como también, los riesgos añadidos para las adolescentes que suponen aproximadamente un 30% de las mujeres que abortan, ya que se exponen a un riesgo mucho más alto de sufrir numerosas complicaciones relacionadas con el aborto. Esto reza tanto para las complicaciones inmediatas como para los perjuicios.

La realización de un aborto, no solo trae consecuencias fatales, si no también malos efectos múltiples en las madres, tanto físico como psicológicamente, entre ellas la esterilidad, abortos espontáneos, embarazos ectópicos, nacimientos de niños muertos, trastornos menstruales, Hemorragia, infecciones, shock, coma, útero perforado, peritonitis, coágulos de sangre pasajeros, fiebre, sudores fríos, intenso dolor, perdida de otros órganos, llanto, suspiros, insomnio, pérdida de apetito, pérdida de peso, agotamiento, tragar constantemente, nerviosismo, disminución de la capacidad de trabajo, vómitos, trastornos gastrointestinales, frigidez y muerte. Del mismo modo, culpabilidad, impulsos suicidas, sensación de pérdida, insatisfacción, sentimiento de luto, pesar y remordimiento, retraimiento, pérdida de confianza en la capacidad de tomar decisiones, pérdida de autoestima, preocupación por la muerte, hostilidad, conducta autodestructiva, ira, rabia, desesperación, incapacidad de valerse por sí misma, deseo de recordar la fecha de la muerte, preocupación con la fecha en que "debería" nacer o el mes del nacimiento o "Nadie me dijo nunca que viviría con esta decisión durante el resto de mi vida. Han pasado varios años pero mi pena continua", intenso interés en los bebés, instintos maternales frustrados, odio a todos los que tuvieron algo que ver con el aborto, deseo de acabar la relación con su pareja, pérdida de interés en el sexo, incapacidad de perdonarse a sí misma, sentimiento de deshumanización, pesadillas, ataques, temblores, frustración, sentimientos de haber sido explotada y abuso de los niños.

Para culminar con este articulo, me dirijo a esas mujeres que interrumpieron el desarrollo de un nuevo ser, y con ello la posibilidad de convertirse en una buena madre o aquellas mujeres adolescentes sobre todo, que están embarazas y piensan en abortar. Solo les pido, que por un instante imagen que ese niño que esta en el cielo se dirige a ustedes:


Querida Mamita: Estoy ahora en el cielo, sentada en el regazo de Cristo. El me ama y llora conmigo porque me han destrozado el corazón. ¡Quería ser yo tu niña! Todavía no comprendo lo que ha pasado. Desde el primer momento en que me di cuenta de que existía, de que era un ser humano, me sentí muy feliz. Residía en un lugar oscuro, pero muy cómodo. Notaba que ya tenía deditos en mis manitas y en mis pies. Estaba bien adelantada en mi desarrollo aunque todavía no estaba lista para salir de mi habitación. Empleaba la mayor parte del tiempo pensando y durmiendo.

Aún desde los primeros días de mi existencia se me desarrolló un tremendo apego por ti, mamita. A veces, cuando te oía llorar, lloraba contigo. Otras veces gritabas y luego te ponías a llorar. Oía cuando mi papaíto contestaba gritándote enfadado. Esto me ponía muy triste pero esperaba que todo pasara pronto. A veces me preguntaba por qué llorabas con frecuencia. En una ocasión lloraste todo el día. ¡Cómo padecí yo contigo! No podía imaginar siquiera la causa de tanta infelicidad. Ese mismo día ocurrió algo terrible. Un monstruo feroz se introdujo en mi habitación donde descansaba calentita y cómoda. Sentí pánico y comencé a gritar desesperadamente, pero mis gritos no eran escuchados. Imagino que te tenían amarrada porque no hiciste el menor esfuerzo por socorrerme. Tal vez fue que nunca oíste la voz de mi desesperación. El monstruo se me iba acercando más y más y yo con alaridos de horror te decía: ¡"Mami, Mami, socórreme por favor! ¡Mamaíta ayúdame!" ¡Estaba tan sobrecogida de terror! Grité y grité hasta más no poder. Entonces el monstruo comenzó a desprenderme los bracitos. ¡Cuánto me dolían! Sentía un dolor tan fuerte que nunca lo podré describir. Le rogué que me dejara, pero ni caso me hizo. Grité y grité horrorizada cuando me arrancó una pierna. Aunque el dolor era muy intenso me di cuenta de que me estaba muriendo.

Me torturaba pensar que nunca ibas a ver mi carita y que nunca te oiría decirme: "Te amo". Yo quería secar tus lágrimas y que no lloraras más. ¡Había hecho tantos planes para hacerte feliz, mamita! Era imposible, todos mis sueños se me habían evaporado. Aunque estaba horrorizada y muy dolorida, mi quebrantado corazón era mi mayor dolor. ¡Cuánto deseaba yo ser tu hijita! Pero, ya no podía ser, me estaba muriendo por una muerte horripilante. Sólo podía imaginar las terribles cosas que te estaban haciendo. Antes de que me tiraran a la basura quería decirte: "Te amo mamaíta"; pero no sabía cómo hacértelo entender. De todos modos no hubiera tenido aliento para pronunciarlas pues estaba ya muerta. Entonces sentí que me elevaba. Un poderoso ángel me llevó en sus brazos a un lugar hermoso; lloraba todavía, aunque ya mi dolor había desaparecido.

El ángel me llevó donde Jesús y me depositó en sus brazos. Jesús me dijo que me amaba y que era mi Padre, ésto me hizo inmensamente feliz. Le pregunté al Señor qué era aquello que me había ocasionado la muerte y El me contestó suavemente: "El aborto, lo siento hija mía, sé lo que has pasado". Yo no sé lo que quiere decir esa palabra aborto, pero imagino que es el nombre del monstruo que me tronchó la vida. Ahora te escribo mamita, para decirte que te amo... y para decirte: "¡Cuántos deseos tenía de ser tu hijita!". Hice todo lo imposible por sobrevivir, quería vivir. Tenía voluntad de vivir. Pero era todavía muy pequeña y el monstruo era demasiado fuerte para mí. Me succionó desprendiéndome los brazos y las piernas, y luego se tragó el resto de mi cuerpecito. En tales circunstancias era imposible sobrevivir, pero quería dejarte saber que traté y traté de quedarme contigo, pues yo no quería irme. Mamita, también quiero decirte que te cuides mucho de ese monstruo, el aborto. Te amo y no quisiera que pasaras por el sufrimiento que pasé yo. Por favor mamita, cuídate mucho. Te ama,

Tu bebita.